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Crimen y Castigo (Fiodor Dostoievski)

Crimen y castigo (1866), considerada por la crítica como la primera obra maestra de Dostoievski, es un profundo análisis psicológico de su protagonista, el joven estudiante Raskolnikov, cuya firme creencia en que los fines humanitarios justifican la maldad le conduce al asesinato de una usurera petersburgués. Pero, desde que comete el crimen, la culpabilidad será una pesadilla constante con la que el estudiante será incapaz de convivir. El estilo enfebrecido y compasivo de Dostoievski sigue con maestría única los recovecos de las contradictorias emociones del estudiante y refleja la lucha extrema que libra con su conciencia mientras deambula por las calles de San Petersburgo.
Dostoievski ha dejado como legado a la humanidad varias obras que se convirtieron en clásicos de la literatura, entre ellos «Crimen y castigo», una novela profundamente filosófica que nos sumerge en los pensamientos íntimos del protagonista, Raskolnikov.

El autor plantea una situación en que Raskolnikov un joven estudiante se ve obligado a dejar sus estudios por falta de dinero, de igual manera no puede pagar la renta del lugar donde vive; sumado a ello está la soledad en que vive debido a que su hermana y madre están lejos. El problema surge cuando la suma de sus desgracias empiezan a corroer su mente y planea un crimen que le permitirá librase de algunos de sus inconvenientes, un asesinato que puede librarle de las presiones, pero con lo que no contaba Raskolnikov es que su plan no sería perfecto; sobre todo cuando la consciencia comienza a hacer su trabajo.

Dostoievski entonces desarrolla el hilo psicológico que tendrá su novela de allí en adelante, exponiendo a su protagonista a martirios mentales que provienen de lo profundo de su consciencia, por lo que el lector se verá inmerso gran parte de la historia en la mente de Raskolnikov, en donde podrá ver la maestría con la que el autor expone la dualidad humana, el proverbial ángel y demonio a cada lado de la cabeza, esas voces de la mente humana (que no es lo mismo que las voces escuchadas por personas con esquizofrenia) que establecen el sentido moral y dan el actuar del individuo.

El lector también se encontrará con personajes tangibles que estarán alrededor de Raskolnikov, que se ven muy humanos, casi como si en realidad existieran; en especial el protagonista con el cual se sufrirá sus padecimientos psicológicos, sus alegrías y especialmente el sentido de culpa que insta la consciencia de la persona que sabe que ha hecho mal. 

Dostoievski ha sabido dejar al mundo una historia con profundidad filosófica y psicológica que hará que el lector se identifique con el protagonista, que sufra con él y que tal vez comprenda sus acciones, pues es un reflejo de lo que es el ser humano, no porque cada hombre cometa asesinatos, sino porque cada persona se ve enfrentada a su consciencia y sus demonios cada día, cada hora, cada instante.

Tesis Sobre un Homicidio (Diego Paszkowski)

Roberto Bermúdez es un prestigioso abogado de 55 años que se dedica a la enseñanza universitaria, está a punto de comenzar un año más su prestigioso seminario de postgrado sobre Derecho Penal.

Aunque separado desde hace años, su contestador sigue informando de que llamaron a casa de Mónica y Roberto.

Entre los 15 alumnos del seminario se encuentra Gonzalo, hijo de Felipe Ruiz, un juez y antiguo amigo suyo, ahora diplomático en España, el cual le hace llegar a través de su hijo un abrecartas con la forma de la espada de la justicia como regalo.

Presenta en esos días también un libro "La estructura de la justicia", viendo en el acto de nuevo a Gonzalo, que le explica que a su modo de entender los jueces no hacen justicia, sino que se limitan a hacer cumplir la ley y esta solo trata de proteger a los poderosos.

Tras la presentación de su libro Roberto se acuesta con una de sus antiguas alumnas.

Una noche, durante una de las clases del seminario oyen las sirenas de la policía, descubriendo que se ha producido en el estacionamiento que hay junto a la Facultad de Derecho, y justo frente a las ventanas donde tiene lugar el seminario, un crimen.

Bajan todos a observar lo ocurrido, pudiendo Roberto gracias a su amistad con el subcomisario examinar de cerca el escenario del crimen, comprobando que la víctima es Valeria Di Natale, y que fue violada y golpeada, apareciendo muy cerca de su cuerpo una nota que dice "muerte a las mujeres como ella".

Interesado por el caso acude al día siguiente a la comisaría donde coincide con Laura, hermana de la asesinada, a la que trata de consolar.

Le informan de que no pueden averiguar la hora de la muerte de la muchacha debido a que inyectaron formol, y de que murió asfixiada, observando al ver el cadáver que, pese a que cuando la encontraron llevaba un colgante con una mariposa, no tiene marca alguna de la cadena, llegando a la conclusión de que se la debieron poner después de muerta, y aprovecha un descuido del forense para llevarse la medalla.

Y el hecho de que Gonzalo le hablara durante la presentación de su libro precisamente de una mariposa como ejemplo de la hipocresía de la justicia, así como el hecho de que el asesinato ocurriera frente a su clase le lleva a concluir que es Gonzalo el autor.

Acude también a ver a Alfredo, el juez instructor, que es, además el nuevo marido de Mónica, su ex mujer, el cual piensa que Valeria fue elegida al azar por el asesino.

Convencido de la culpabilidad de Gonzalo lo sigue hasta un museo, donde, al ser sorprendido por su alumno, este lo lleva ante el cuadro de "La Crucifixión" de Picasso, para él es el más importante del autor, pues en él además de Cristo aparecen Mitra, y un toro, todos víctimas inocentes inmoladas para beneficio de la humanidad.

Como Nace el Derecho (Carnelutti)

Carnelutti fue uno de los abogados italianos más destacados. Nació en Udine en 1879 y murió en Milán en 1965. Enseñó en la Universidad Bocconi de Milán; en la Universidad de Catania; en la Universidad de Milán y Roma. En 1924 fundó y dirigió la Revista de Derecho Procesal Civil.
El texto que presentamos esta dividido en 10 apartados: I.  Derecho y economía; II. Derecho y moral; III. El delito; IV. La propiedad; V. El contrato; VI. La ley; VII. El juicio; VIII. El Estado; IX. La comunidad internacional; X. La jurisprudencia.
Se referirá- quizá de manera irregular- algunas notas más destacadas de esta obra. En orden a los apartados arriba aludidos.
Una pregunta central que plantea Carnelutti es “¿Y los juristas? Diríase que son obreros del derecho”. Tal interrogante planteada por el autor lo lleva a la reflexión siguiente:
(…) las leyes se hacen en los parlamentos, y hoy los parlamentos, más todavía con el sufragio universal, no se componen únicamente de juristas. Verdad es que los proyectos sobre los cuales discute y delibera el parlamento, los preparan casi siempre juristas; pero a menudo esos proyectos se modifican; y de todos modos, los no juristas, aun cuando no forman por sí solos las leyes, ciertamente cooperan a su formación. (p.1, 2)
La disertación referida, es muy ad hoc al tema central de nuestro número, pues nos recuerda: “Las leyes, pues, están hechas, si no precisamente solo, por lo menos también por hombres que no han aprendido a hacerlas”.
Más adelante en el apartado derecho y economía, sostiene que “El hecho económico es aquel en virtud del cual alguien, cuando ha tomado algo que le sirve para satisfacer una necesidad, quiere retenerlo para sí: el esfuerzo para tomarlo se prolonga en el esfuerzo para conservarlo.” Reflexión fundamental para entender nuestros tiempos.
En el apartado derecho y moral plantea:
La sanción introduce la fuerza en la noción del derecho, porque naturalmente, en cuanto no se obedezca al precepto, necesita de la fuerza para ser puesta en acto. Este elemento de la fuerza constituye la verdadera diferencia entre el derecho y la moral, y de ahí la naturalidad del derecho en comparación con la sobrenaturalidad de la moral. Por eso el derecho nace bajo el signo de la contradicción: se sirve de la guerra para combatir a la guerra (…)
En lo que corresponde al título el delito, el italiano expone una pregunta fundamental para entender de forma primaria al derecho penal, ahí reflexiona a partir de una pregunta: “¿Qué es, pues, la pena? La palabra misma dice que es un dolor. La pena tiene, por tanto, una función aflictiva: hace sufrir. ¿Y por qué hace sufrir? Evidentemente, porque la amenaza del sufrimiento, en lo cual consiste la sanción penal, sirve para retraer de cometer el delito, constituyendo un estímulo contra la tentación”. (p.29)
En el apartado de propiedad, se ve reflejada la influencia religiosa del autor; en el contrato sostiene que está “lógicamente vinculado con la guerra: el dominio es prius de ella, y el contrato es posterius”. Sobre La Ley parece demostrarnos que no ha cambiado nada: " El ordenamiento jurídico, cuyo mayor mérito debiera ser la simplicidad, ha venido a ser por desgracia un complicadísimo laberinto en el cual, a menudo, ni aquellos que debieran ser los guías, consiguen orientarse”.
Con relación al Juicio, contribuye: “Históricamente el juicio es anterior a la ley: el jefe se afirma como juez antes que como creador de leyes; la formación primigenia de las leyes es la costumbre y esta supone una secuela de juicios”.
En el apartado El Estado destaca: “(…) error es el de creer que el derecho nace del Estado, como si del cuerpo naciese la vida. El Estado, esto es, la estabilidad de la sociedad, es un producto, y hasta el producto del derecho”.
En La comunidad Internacional quizá haya que profundizar, pero advierte ciertamente desde sus tiempos:
El derecho y el Estado supernacional no han nacido todavía porque, por una parte, la guerra entre los Estados nacionales no ha venido a ser todavía un delito; y los tratados concluidos por ellos no han adquirido todavía la verdadera y propia eficacia del contrato.
Finalmente en Jurisprudencia advierte:
La justicia es la condición de la paz. La paz, dijimos al principio, no es la tregua; la tregua es efímera, la paz es duradera. La justicia es conformidad con el orden del universo. El derecho es justo cuando sirve realmente para poner orden en la sociedad. Sin la bondad, la ciencia del derecho podrá sin duda hacer que crezca el árbol del derecho; pero ese árbol no dará los frutos de que los hombres tienen necesidad.
Sugerimos al lector se acerque a la obra de Carnelutti, que sin duda dará elementos teóricos para comprender algunas realidades del derecho y su influencia en el comportamiento social.


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