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Licencia de Conducir

GUÍA PASO A PASO OBTENER REGISTRO DE CONDUCIR EN PARAGUAY

Para obtener el registro de conducir en Paraguay resulta necesario asistir a la Municipalidad de tu ciudad en la Dirección de Transito, los días de atención generalmente, para solicitar permiso de conducir es de lunes a viernes.

Además, para poder tramitar la licencia de conducir en Paraguay, resulta necesario cumplir una serie de requerimientos, los cuales es muy importante preparar con antelación para asegurarse de llevar a cabo el trámite con la mayor fluidez posible y sin inconvenientes.

Se deben cumplir ciertos requisitos para su tramitación. Si los mismos no se cumplen, el usuario no podrá obtener la licencia para conducir.


Entre los distintos requerimientos necesarios para obtener la licencia de conducir se encuentran:

  • Haber cumplido 18 años de edad.
  • El formulario de la declaración jurada con estampillas.
  • Cédula de identidad Fotocopia
  • Documento que certifique el grupo sanguíneo en copia y original.
  • Llevar a cabo un examen de la vista y del oído.
  • Aprobar el examen psicotécnico.
  • Pasar los exámenes teórico y práctico para conducir.
  • Documento de residencia y de vida o estar inscripto en el registro cívico permanente de la ciudad.
  • Foto Tipo carnet para el legajo en la municipalidad

Vencimiento y Control en Paraguay

Asunción, Agencia IP –La Patrulla Caminera, desde que se estableció con esta denominación, dejó de controlar en ruta las perforaciones de los registros, aclaró el jefe de Relaciones Públicas de la institución, inspector general Adolfo Ortega.

“Solamente controlamos si el registro tiene vigencia cinco años, pero ya no la perforación de la licencia”, sostuvo en entrevista realizada en el programa Paraguay Puede de Radio Nacional.

Recordó que el control rutinario efectuado en las rutas por los inspectores de la Patrulla Caminera, es observar que los vehículos se encuentran en buenas condiciones y que los conductores tengan al día la licencia de conducir.

“Anteriormente se controlaba la perforación de las licencias cada año, cuyo vencimiento es en el mes de marzo y lo controlábamos en abril”, manifestó el inspector Ortega.

Agregó que por Ley, está estipulado que cada conductor que tiene la licencia, debe presentarse en el municipio donde lo expidió antes del 31 de marzo, para la perforación.

“No es pasible de sanción por parte de la Patrulla Caminera, en caso que el conductor no haya perforado el registro de habilitación”, afirmó.

Finalmente, el jefe de Relaciones Públicas de la Patrulla Caminera, inspector general Adolfo Ortega, remarcó que este control queda a cargo de manera exclusiva de la Policía Municipal de Tránsito.

Procedimiento en la Municipalidad

Por lo general el procedimiento en la municipalidad para obtener la licencia de conducir es acercarse al departamento de transito y solicitar el registro de conducir, luego te derivan a la caja, efectuar el pago correspondiente a la licencia (Cada municipio establece el costo del Registro de conducir conforme a la categoría en la Ordenanza que reglamenta la Ley 620/76, Y SUS MODIFICATORIA LA LEY 135/91, “DEL RÉGIMEN TRIBUTARIO PARA LAS MUNICIPALIDADES DEL INTERIOR DEL PAIS”, vigente para el año fiscal en curso.), suele costar entre los 50.000 gs. a 55.000 gs. además algunos municipios ya cuentan con los exámenes de vista y oído por lo que incluyen en la tarifa, luego de pasar por caja te derivan a una sala para los exámenes correspondientes de vista y oído y las pruebas teóricas y prácticas, una vez que tengas los resultados lo presentas nuevamente al departamento de tránsito por donde empezaste, te van a derivar a otra oficina para tomarte una foto que irá impreso en el carnet, unos minutos mas tarde te llaman del departamento de tránsito para la entrega del nuevo registro de conducir.

El vencimiento para la perforación de la licencia, como cada año, es el 31 de marzo, por lo que los conductores deben acudir a sus respectivos municipios, para realizar la gestión correspondiente.

Sabías que el Símbolo del Dolar es Español?

El 2 de abril de 1792, el Congreso de los Estados Unidos aprobó el Acta de Acuñación por el que se creaba la Casa de la Moneda de Filadelfia –Philadelphia Mint– órgano federal encargado de acuñar, distribuir y custodiar los dólares.

Las primeras monedas –11.178 monedas de cobre– se pusieron en circulación apenas un año después, en marzo de 1793, bajo la supervisión del científico David Rittenhouse. Según la tradición, se cree que George Washington, primer presidente de los EE.UU., donó lingotes de plata de su propia fortuna personal a la Philadelphia Mint, situada a pocas manzanas de su residencia, para acuñar los primeros dólares de plata. Actualmente, la Casa de la Moneda emite entre 11 y 20 billones de monedas al año.

En cuanto a su conocida denominación, parece que el término inglés dollar es una evolución del alemán thaler, nombre con el que se conocía a una moneda grande de plata que circuló por Europa Central a finales de la Baja Edad Media. Lo más sorprendente es que el signo con el que habitualmente se designa a esta moneda  $, la doble barra sobre una letra ese mayúscula– es de origen español.

A lo largo de la historia, el escudo oficial de España ha sufrido numerosas variaciones pero, básicamente, podemos hablar de cuatro cuarteles con un castillo y un león rampante que representan a la antigua Corona de Castilla y León; cuatro palos de gules en fondo dorado, por el Reino de Aragón, y una cadena de oro con esmeralda, por el Reyno de Navarra; así mismo, incluye una granada abierta en la punta, símbolo del reino nazarí conquistado en 1492; las flores de lis, emblema de los Borbones; la Corona Real y dos columnas con el lema Plus Ultra.

Ahí tenemos el origen de la representación del dólar.

Las dos columnas de Hércules que rodean el escudo español son una alegoría de los trabajos de este héroe mitológico griego: El hijo de Zeus abrió la salida al océano del Mediterráneo en el estrecho de Gibraltar y situó allí las columnas que señalaban el fin del mundo. Por ese motivo, cuando Colón descubrió América y, en los siglos posteriores, España se convirtió en un Imperio donde nunca se ponía el sol, se añadió el lema Plus Ultra (más allá) como metáfora de que España había llegado más lejos del Viejo Continente y se colocaron dos coronas más sobre cada columna representando las dos orillas del Atlántico: Europa y América.
Convertida en una potencia, las monedas de plata españolas simplificaron el escudo grabando sólo las dos columnas unidas por una guirnalda en forma de ese con el lema Plus Ultra; monedas que se utilizaron en todo el mundo, convirtiendo aquel reverso de los reales españoles en el emblema del dinero por antonomasia.

Cuando, a finales del siglo XVIII, las 13 colonias de la costa Este norteamericana se independizaron de Inglaterra, el nuevo Gobierno de los Estados Unidos adoptó aquel símbolo, estilizándolo, como representación de su propia moneda: el dólar.

10 Datos Curiosos en el Mundo Jurídico

El día de hoy te presentamos 10 curiosidades sobre la carrera de derecho u abogacía, muchas veces creemos saber todo sobre nuestra carrera, pero quizá con esto te sorprendas bastante.

1- El Primer Abogado en el Mundo

Se dice que Pericles (495 a.c. – 429 a.c.) fue el primer abogado del mundo, si bien es cierto, fue un estadista y militar, sin embargo lo que realmente lo llevó a conseguir esa denominación eran sus habilidades en la oratoria.


Recordemos que en los tiempos de Pericles, los juicios eran claramente orales y las partes debían defenderse de forma personal, sin un asesoramiento legal, sin embargo, estaban autorizados para acompañarse de un amigo o pariente que de manera secundaria podía intervenir en el juicio, fue ahí donde este notable militar fue adquiriendo popularidad entre sus amigos y las ciudades cercanas de Atenas, donde con su gran oratoria logró conseguir ganar varios juicios que en la época fueron bastante populares.


2- La Primera Abogada en Obtener un Doctorado en el Mundo

Sarmiza Bilcescu (1867 – 1935) de nacionalidad Rumana, tiene dos logros importantes, es considerada la primera mujer en Europa en obtener la licencia en Derecho por la Universidad de Paris y posteriormente, la primera mujer en conseguir un doctorado en derecho con la tesis doctoral “Sobre la condición jurídica de la madre”, que hacía mención sobre los derechos de las mujeres casi nulos, específicamente sobre las madres.

Durante su vida luchó por defender el derecho a la educación de las niñas y niños de su país natal (especialmente los niños de comunidades rurales) a través de becas. En 1915, puso en marcha diversas campañas para promover la educación superior a las mujeres y fundó la “Sociedad Rumana de Señoritas” para promover los valores de la educación y educación igualitaria.


3- El Primer Jurista Legislador en el Mundo

Sabemos que la India fue la primera civilización y cultura que logró codificar las normas jurídicas perfectamente.

Cinco siglos antes de Jesucristo, surge el primer codificador en el mundo llamado Manú, cuyos trabajos como codificador son los más precisos en sus tiempos, su objetivo fue plasmar en sus leyes, una recopilación exacta de los usos ancestrales, en forma ordenada a través de libros y versículos.

Algunas leyes expuestas por este jurisconsulto fueron:
«Piensa bien antes de actuar, habla de acuerdo con la verdad, mira por dónde caminas y filtra el agua que has de beber» (6.46).

«Uno debe saber que son puros las moscas, las gotas de agua, las sombras, una vaca, un caballo, los rayos del sol, el polvo, la tierra, el aire y el fuego» (5.133).

4- Edad Mínima para Ejercer la Abogacía en la Antigua Roma



La edad mínima en la antigua roma para ejercer la abogacía era de 17 años, sin embargo Justiniano determinó que debía estudiarse el derecho por no menos de cinco años.





5- La Primera Escuela de Derecho en América

La primera escuela de derecho que se conoce es el llamado Calmecac, que se encontrada en la antigua Ciudad de México, en donde a los nobles y adinerados jóvenes, se les instruía en cultura general y posteriormente en las Leyes aplicables a diversos actos en la vida diaria.

Sabemos por estudios del Lic. Alfonso Toro en su libro “Historia de la Suprema Corte de la Nación” que las partes de un juicio se podían acompañar y aconsejar de patronos llamados Tepantlatoani, quienes hablaban en favor de sus clientes, obviamente esta profesión era remunerada desde aquellos tiempos.

6- El Torito

En México, el Torito es el lugar más temido para los fiesteros que buscan seguir el “after” el mayor tiempo posible, es decir, es el lugar a donde llevan a todos los trasnochados por haber ingerido un mayor porcentaje de bebidas alcohólicas que el permitido, y ahí pagarán como sanción administrativa de sus actos una pena que puede ir desde las 12 horas hasta 72 horas ( a veces más, a veces menos).

Regresando al tema, en el siglo XVI la civilización azteca ya contaba con un número amplio de delitos y castigos por el actuar de sus ciudadanos, la embriaguez en público fue severamente censurada en los Códices Mendocino, Florentino y Telleriano-Remensis, donde explican el tratamiento que recibían los individuos que abusaban del alcohol.

El Consumo desmedido conducía a la comisión de otros ilícitos, por lo que entre algunas sanciones eran las siguientes:

A.- BORRACHOS ESCANDALOSOS: Eran tranquilizados en las plazas principales.

B.- BEBEDORES HABITUALES: Podían tener como castigo el derrumbe de sus hogares y eran inhabilitados para cargos públicos.

C.- MUERTE PARA ALTOS FUNCIONARIOS: Los estudiosos que acudían al Calmecac, la mujer moza, el sacerdote y altos funcionarios eran sancionados de esta forma.

Como nota interesante, sólo los ancianos de ambos sexos podían ingerir las bebidas alcohólicas cuando lo decidieran, pues eran considerados individuos que ya habían cumplido sus obligaciones sociales.

7- Primer Abogado Abiertamente Gay de la Historia
Karl Heinrich Ulrichs (1825 – 1895) es considerado el primer gran activista gay, de origen alemán, publicó entre 1864 y 1865 bajo el seudónimo de “Numa Numantius”, cinco panfletos con el nombre de “Forschungen über das Räthsel der mannmännlichen Liebe” o Estudios sobre el enigma del amor del hombre por el hombre, quien defendía la teoría del tercer sexo, es decir, un alma de mujer en cuerpo de hombre, sus estudios sirvieron como antecedente para el estudio de sexólogos importantes como Krafft-Ebing.

8- La Persona con Cédula Profesional mas Joven del Mundo

Como bien sabemos el derecho es una carrera que en un promedio dura entre 4 a 6 años dependiendo del país de donde seas, sin embargo, posteriormente a ello, debes presentar algún examen para poder obtener tu licencia o cédula profesional que te faculte ejercer la carrera.

En países de la common law, como es el caso de Estados Unidos de América y Gran Bretaña, los abogados deben pasar un examen llamado “bar exam” y posteriormente si lo aprueban, podrán ejercer la carrera de abogados, obviamente no es un examen sencillo, pues la edad media de quienes lo presentan es de 27 años.

Sin embargo Stephen Baccus, con tan solo 17 años pudo aprobar dicho examen, y no solo eso, este joven es el abogado más joven en la historia moderna de Estados Unidos en obtener el grado de Licenciado en Derecho.

9- Abogado mas Caro del Mundo



Su nombre es Wichai Thongthan es uno de los abogados más ricos del mundo y por consiguiente de los más caros para contratar sus servicios, actualmente tiene 69 años de edad, de nacionalidad tailandés, entre sus clientes desfilan el primer ministro de Tailandia Thaksin Shinawatra, consejero de compañías como la Bangkok Dusit Medical, su patrimonio de 860 millones de euros, lo ha llevado a desfilar las filas de entre los 20 hombres con mayores fortunas de Tailandia según la revista Forbes.




10- El Abogado más Odiado de la Historia

Su nombre es Benjamin Brafman, es un abogado de nacionalidad estadounidense, actualmente tiene 69 años y es fundador de la firma de abogados Brafman & Associates, P.C.

Quizá te preguntas qué puede hacer un abogado para convertirse en el más odiado de la historia, la respuesta está en el tipo de clientes que tiene, tal el caso de Dominique Strauss-Kahn, en 2011, quien fuese el director del FMI, acusado de agresión sexual en Nueva York.

Sin embargo, lo que lo lleva a estar en el primer lugar no es este cliente si no Martin Shkreli, ¿no lo recuerdas?, fue el empresario que de la noche a la mañana decidió aumentar el precio de un medicamento en un 5000%, obviamente este hombre logró el título del “hombre más odiado de los Estados Unidos”, quien además es acusado de malversaciones, fraude accionario, bancario y conspiración, podría ser condenado hasta por 20 años de cárcel según la oficina fiscal federal de Brooklyn.

19- Bill Clinton

William Jefferson Clinton, Político norteamericano quién fue el 42º presidente de los Estados Unidos (1993-2000). Se formó como abogado en las universidades de Washington (Georgetown), Oxford y Yale; en esta última conoció a Hillary Rodham, con quien se casó en 1975. Entró en la política activa desde 1972 de la mano del Partido Demócrata, para el que trabajó en las campañas electorales de George McGovern y Jimmy Carter. Tras adquirir popularidad en su Estado natal como fiscal general, fue elegido gobernador en 1978; perdió las elecciones de 1980, pero volvió a ganar las de 1982, 1984 y 1986.
Tras graduarse, comenzó su maratónica carrera política que lo llevó a ser presidente de Estados Unidos en dos periodos entre 1993 y 2001. Se retiró con un 76% de imagen positiva, la más alta desde la Segunda Guerra Mundial.
Su esposa Hillary Clinton, perdió las últimas elecciones presidenciales ante Donald Trump, Bill cobró gran fama mundial por su estilo descontracturado y su carisma.

Durante sus mandatos, la economía norteamericana creció considerablemente y era normal verlo en situaciones divertidas junto con otros líderes mundiales.
Pero sin dudas los escándalos durante su segundo mandato en la Casa Blanca le dieron mayor fama mundial.
Los problemas comenzaron a salir a la luz cuando la becaria Monica Lewinsky admitió haber tenido relaciones sexuales con el presidente en su despacho.

Fue sometido a un proceso de destitución por abuso de poder y obstrucción a la labor de justicia, del cual salió airoso en 1998 luego de que el Congreso vetara el juicio.
Clinton reconoció haber tenido “comportamiento físico impropio” pero negó fervientemente haber cometido algún delito siendo presidente. En ese mismo año, 1998, ordenó el bombardeo de Irak.

Clinton dio un giro conservador a su política, con medidas como el recorte de las ayudas sociales o el endurecimiento del bloqueo a la Cuba de Fidel Castro (1996). Consiguió así recuperar su popularidad, superando toda una serie de acusaciones personales que se le lanzaron desde su primera campaña presidencial (desde haber consumido drogas, haber eludido el servicio militar o haber sido infiel a su esposa, hasta haber manipulado a la Justicia para encubrir sus manejos inmobiliarios en el caso Whitewater). Logró así la reelección para un segundo mandato en 1996; pero las acusaciones de acoso sexual lanzadas desde la extrema derecha reaparecieron y pusieron a Clinton en graves aprietos.

Existe un largo repertorio de obras culturales que retratan su vida y sus affaires, entre ellas se destaca Primary Colors, que narra su primera campaña presidencial durante 1992.

Abogados mas Reconocido de la Historia

En este blog dedicaremos un espacio para los abogados mas famosos de la historia, algunos reconocidos por sus logros y otros por su vida extraprofesional o escandalosa. Como dice un refrán "Hecha la ley, hecha la trampa" pues la historia esta repleta de reglas y delitos. El hombre desde su existencia vive acompañada de la justicia y los protagonistas principales de estas son los abogados.

Responsables de la defensa jurídica, los abogados están presentes en el mundo ocupando un rol preponderante para los derechos de todos los seres humanos.

En su decálogo de los “Mandamientos del Abogado”, el jurista uruguayo Eduardo Couture establecía: amar la profesión, estudiar para mantenerse actualizado, luchar, olvidar el rencor, pensar, ser leal, tener fe y paciencia, ser tolerante y trabajar.

Hubo abogados a lo largo de toda la historia, muchos de ellos llegaron a ocupar la presidencia de los países más importantes del mundo, a ser líderes sociales, a gobernar las principales instituciones del planeta y hasta a ser estrellas del show business.

Hay que remontarse hasta las antiguas Roma y Grecia para ver a los primeros abogados en acción. En el año 106 a.C, Marco Tulio Cicerón fue uno de los primeros en marcar la profesión, con un estilo innovador y vehemente.

“Si no hubiese gente mala, no habría buenos abogados”, dijo Charles Dickens para definir de alguna manera la tarea de estos profesionales de la ley.

Algunos proverbios los consideran malos vecinos y los comparan con los pintores, por ser los únicos capaces de cambiar algo de blanco a negro. Lo cierto es que un buen abogado, muchas veces es necesario.

A modo de ir recordando a estos grandes Abogados iremos publicando una pequeña reseña cada semana de 19 Abogados mas reconocidos de la historia.


La Caida de los Dioses (David Soler)



El 21 de junio de 1940, cuando Francia capituló en Compiègne, Hitler había ganado la guerra. Aparte del territorio del Reich, dominaba Noruega, Polonia, Checoslovaquia, Países Bajos, Bélgica y Francia. Era aliado de Italia y tenía relaciones muy amistosas con Franco, que le debía la victoria en la guerra civil. Se aprestaba a establecer pactos o a ocupar Finlandia, Dinamarca, Rumanía, Hungría, Bulgaria, Croacia...
Además, mediante un tratado, se había repartido Polonia con Stalin, y el III Reich recibía de la URSS todo tipo de materias primas. Disponía de un territorio con enormes reservas humanas, industriales, económicas, agrícolas y mineras, que colaboraría más o menos forzadamente con el esfuerzo militar alemán.

Se ha reiterado que la «pequeña Alemania» sucumbió aplastada por el peso de la mitad de las naciones del mundo. Y eso es verdad sólo a partir de finales de 1941. Antes no. Con la forja de un poderosísimo partido y la remilitarización del país, Hitler había devuelto a Alemania su lugar perdido entre las naciones europeas.
Por tanto, ¿por qué el III Reich sufrió la más espantosa de las mortandades y destrucciones?

La Ley del Silencio (1954)

En 1952, Elia Kazan declaraba ante el Comité de Actividades Anti-Americanas. Su delación de compañeros de oficio que militaban en el partido Comunista en Estados Unidos le valió la marginación de una gran parte del sector cinematográfico. La denominada “Caza de brujas” iniciada por el senador McArthy se llevó a muchos buenos cineastas por el camino y otros muchos cayeron en desgracia. Una vez pasado el furor persecutorio hacia el comunismo en Norteamérica, empezó a salir a la luz los delatores; Kazan integraba ese grupo de célebres traidores a la causa ya que él también militó casi dos años en el partido Comunista. A partir de ello, allá por los años 60 Kazan cae en desgracia. Sólo un dato, a partir de ello, el cineasta de origen turco solo realizó cinco films en 40 años. Pero antes de ello realizó un magnífico trabajo con sus films. Sobretodo esa década prodigiosa que fue para él, los 50. Un tranvía llamado deseo (A streetcar named desire, 1951), Viva Zapata! (1952), La ley del silencio (On the waterfront, 1954) o Al este del Edén (East of Eden, 1955) son claros ejemplos de ello.


La ley del silencio nos ofrece una visión realista de los muelles. El argumento es el siguiente: La vida de los estibadores de los muelles neoyorquinos es controlada por un mafioso llamado Johnny Friendly. Terry Malloy es un ex-boxeador que trabaja para él y ha sido testigo y autor indirecto de alguna de sus fechorías. Cuando conoce a Edie Doyle, hermana de una víctima de Friendly, se produce en él una profunda transformación moral que lo lleva a arrepentirse de su vida pasada. A través de Edie conoce al padre Barrie, quien le anima para que acuda a los tribunales y cuente todo lo que sabe.

El relato que nos cuenta Kazan está rodeado de unos escenarios exteriores cercanos a los muelles de Brooklyn e incluso es habitual en el film ver como extras a descargadores del muelle o a mendigos. También en los papeles de guardaespaldas o “gorilas” de los extorsionadores trabajaron boxeadores profesionales de la época. Este film nos habla sobre la delación y el dilema que tiene el protagonista, Brando, en decidir que es lo correcto si silenciarse o hablar. El Terry Malloy de Brando y la Edie Doyle de Eva Marie Saint son dos seres que intentan sobrevivir al desarraigo, al fracaso, y a la desesperación. Como alguien dijo su amor nace de dos soledades compartidas que crece en un medio hostil, y que camina hacia la toma de conciencia de él y al perdón, a través del amor, de ella.

Más allá de la bajeza intelectual que supone convertir en la película a los comunistas que él denunció en los inmorales hampones a los que se enfrenta Marlon Brando estamos ante una obra lírica y terrible. Cima de la maestría narrativa del autor, además de un sórdido y asfixiante retrato de personajes al límite. Kazan con su magistral dirección nos ofrece una extraordinaria película que se sustenta en la fuerza de la historia, basada en un hecho real, en un excelente guión, y en una extraordinaria dirección de actores, todos ellos maravillosos, recompensada con nominaciones a los Oscar para Lee J. Coob, Rod Steiger y Karl Malden, y con la estatuilla para Eva Marie Saint (actriz secundaria) -en su brillante debut en el cine- y para Marlon Brando (actor principal) como justo premio a la que probablemente sea una de las mejores interpretaciónes que actor alguno haya plasmado en una pantalla de cine. Algunas de las secuencias pudorosamente intimistas entre Brando y Eva Marie Saint en las que el actor alcanza niveles insuperables son suficiente argumento para corroborar tal afirmación

Como curiosidad, este film está preservado en el archivo de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América.


Film duro, de una tensión dramática implacable, sin embargo no renuncia a momentos bellísimos de un lirismo arrebatador. A caballo entre el film de denuncia y el melodrama social. La brillante fotografía en blanco y negro de B. Kaufmann y la espléndida partitura de Leonard Bernstein, colaboran a hacer de “La ley del silencio” una obra maestra incontestable del cine. Un clásico a reivindicar.

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El Joven Lincoln Pelicula de John Ford con Henry Fonda

Hoy les quiero recomendar un film que todo abogado debe conocer, les hablo del Joven Lincoln. Cuando se estrenó El joven Lincoln (Young Mr. Lincoln, John Ford, 1939), algunos críticos señalaron la influencia de F. W. Murnau en la caracterización del carismático decimosexto presidente de los Estados Unidos, señalando analogías con el aspecto de Max Schreck en su papel de Nosferatu. Al igual que Schreck, Henry Fonda mostraba un rostro afilado y repleto de sombras. Su sombrero de copa acentuaba su altura, imprimiendo a su silueta un aire espectral, casi sobrenatural. Su mirada enfebrecida, la seriedad de su semblante y su pausada forma de andar evocaban vagamente las fantasmales apariciones de Nosferatu, sobrenombre del conde Orlok. John Ford siempre escatimó los elogios. Su malhumor a veces desembocaba en la violencia física y verbal, adquiriendo tintes de crueldad. Se dice que su temperamento se parecía al del Doc Holliday de Pasión de los fuertes (My Darling Clementine, 1946), interpretado por Victor Mature, con su alcoholismo, sus arrebatos de cólera, sus reacciones imprevisibles y su inestabilidad neurótica. Sin embargo, Ford manifestó públicamente su admiración por Murnau, dedicando toda clase de elogios a Amanecer (Sunrise. A Song of Two Humans, 1922), una obra que situaba al cine en el plano de la creación artística. Ignoro si se basó en el tratamiento dispensado por Murnau al personaje de Nosferatu, pero es indudable que su recreación visual de Lincoln produce cierta inquietud. No tanto por el horror como por el ensimismamiento y la melancolía. En esas fechas, Lincoln se debatía con la tristeza provocada por la muerte de su madre, su hermana y su primer amor, Ann Rutledge. De hecho, esas pérdidas marcaron su carácter, provocándole agudas tendencias depresivas contrarrestadas por cuadros de euforia. La muerte de Ann por fiebre tifoidea le hizo enloquecer. Vagaba por los bosques, rehuyendo toda compañía. A menudo visitaba la tumba de su prometida y hablaba abiertamente del suicidio, sin separarse de una escopeta que lo acompañaba en sus excursiones hacia ninguna parte. Algunos historiadores han planteado la hipótesis de un Lincoln afectado desde muy pronto por las oscilaciones de un desorden bipolar.

John Ford no baja a los abismos interiores de Lincoln, pero sí refleja su tendencia su tendencia a la tristeza y su enorme ambición. La película comienza con un poema de Rosemary Benét, que fantasea sobre un hipotético regreso a la vida de Nancy Hanks, la madre que Abraham perdió a los nueve años. La breve pieza lírica encadena preguntas sobre el pequeño Abe: «¿Creció mucho? ¿Se divirtió? ¿Aprendió a leer? ¿Viajó a la ciudad? ¿Progresó en la vida?» Hay un eco trágico en esas interrogaciones, que expresan la perspectiva de una mujer sencilla, incapaz de predecir el brillante porvenir de su hijo. Autodidacta, escéptico en materia religiosa, y con escasas –pero notables− lecturas (Shakespeare, Emerson, la Biblia), el joven Lincoln destacó enseguida por su elocuencia y su sentido del humor. Ford nos lo presenta en New Salem (Massachusetts) bajo un porche, sosteniendo un tablón entre sus largas piernas e improvisando un pequeño discurso como candidato del partido whig estadounidense. Su forma de pedir el voto transmite sencillez y honestidad. No sabe qué hacer con sus largos brazos, lleva camisa y tirantes, evita las frases grandilocuentes y no se atribuye grandes méritos: «Sabéis de sobra quién soy. Simplemente, Abraham Lincoln». Apunta que sus «ideas políticas son escuetas, ligeras, como la danza de un anciano». Se declara partidario de una banca nacional, de una serie de reformas internas y de un generoso margen de Seguridad Social: «Si me elegís me quedaré muy agradecido. Y si no, tan amigos como antes». Un niño y una niña lo escuchan sonrientes, intercambiando miradas de complicidad. Su actitud sugiere que el joven Lincoln es afable, afectuoso, directo y hábil para ganarse el afecto ajeno. Cuando se acerca a hablar con una familia de granjeros que viajan en un carromato, el niño que lo escuchaba sigue sus pasos, imitando vagamente su forma desgarbada de caminar, efecto de una acromegalia que le hizo crecer hasta bordear los dos metros. Abe y su amigo Barry son propietarios de una tienda con toda clase de artículos. La familia, compuesta por un matrimonio y dos niños, necesita franela, pero carece de dinero. Sólo posee un viejo barril con libros. La cara de Lincoln se ilumina al oírlo, invitándoles a coger lo que necesiten, mientras extrae los Comentarios sobre las leyes de Inglaterra, del célebre jurista William Blackstone, que influirían decisivamente en la Constitución de los Estados Unidos de América. «Leyes», exclama Lincoln, observando que el libro conserva los pliegues cerrados. Es un ejemplar intonso, que jamás ha sido leído. «¿Le servirá de algo?», le pregunta la mujer del granjero. «Supongo que sacaría algo en limpio si me lo propusiera», responde Lincoln, exteriorizado una ambición contenida por una elegancia natural, que elude tanto el artificio como el alarde.

Lincoln lee el libro en las orillas del río Sacramento, con las piernas alzadas y apoyadas en un viejo árbol ennegrecido por la fría luz del invierno, mientras su cabeza reposa en un tronco. Peter Fonda señaló que su padre era aficionado a jugar con sus piernas, realizando equilibrios y piruetas desde una silla inclinada. John Ford explota ese gesto, que imprime en el joven Lincoln cierta extravagancia y un discreto individualismo. «Lo justo y lo injusto. A eso se reduce todo», murmura el futuro presidente. Ann Rutledge (Pauline Moore) interrumpe sus cavilaciones, preguntándole por qué lee en esa postura. «Cuando estoy de pie, mi mente se tumba, y, cuando estoy tumbado, mi mente está de pie, suponiendo que tenga una mente», se excusa con humor. Comienzan a pasear y Lincoln parece más fascinado por el río que por su compañía femenina. «Te pasas el día observando», comenta Ann. «Mi cerebro salta y se inquieta a menudo, y debo tranquilizarlo», responde. Pasean seguidos por la cámara, que les filma con una maltrecha valla en medio. Avanzan con las aguas, suavemente, bañados por una luz algodonosa, con aspecto de ensoñación mítica. Cuando Ann comienza a halagar su inteligencia y su sentido cómico con palabras de su padre, el señor Rutledge, Lincoln se quita méritos: «Me parezco a un viejo caballo al que tratan de vender, todo huesos y pellejo. Sin defectos y sin facultades». Ann menciona su gran ambición, a veces escondida por su aparente humildad, y le anima a estudiar en la universidad. Abe observa a Ann y elogia sinceramente su belleza. Ella responde que a muchos chicos no les gusta su pelo rojo. Lincoln contesta que a él le encanta. Ford utiliza un plano medio levemente contrapicado para mostrar su vulnerabilidad, su temor a las pérdidas. Su mirada expresa enamoramiento, pero también fatalismo. La secuencia está impregnada de desesperación romántica, con un árbol inclinando sus ramas florecidas sobre las aguas tranquilas del río. Ann desaparece de la escena por la izquierda de la pantalla, adentrándose en las sombras. Se detiene un instante, casi como si quisiera dejar una imagen para el recuerdo. Se presiente su prematura muerte. De espaldas, Lincoln arroja una piedra al río, formando ondas que insinúan el paso del tiempo. Poco después, gracias a una hermosa elipsis, el río baja con trozos de hielo flotando sobre superficie y los árboles han perdido sus hojas y flores. Lincoln se acerca a la tumba de Ann, situada en la ribera del río. Casi podría ser el mismo lugar donde hablaron tiempo atrás del futuro. Lincoln lleva unas flores. El invierno se acaba, el hielo se rompe y la primavera comienza a despuntar. Ford logra una atmósfera muy emotiva con un breve diálogo entre Abe y su novia fallecida. Ya había utilizado este recurso en El juez Priest (Judge Priest, 1934) y lo empleará de nuevo en La legión invencible (She Wore a Yellow Ribbon, 1949), donde el capitán Nathan Brittles (John Wayne) habla con su esposa difunta mientras riega con una calabaza las flores plantadas al pie de su tumba. Lincoln se plantea estudiar leyes, como Ann deseaba, pero dejará decidir al azar. No empleará una moneda, sino una rama, que se inclinará a favor del derecho. Abe no se engaña. Sabe que la ha empujado levemente. Su ambición casi parece un destino.

Lincoln se instalará en Springfield, donde ejercerá la abogacía con un socio de más experiencia. Corre el año 1837. Su entrada en la ciudad no es nada gloriosa. Montado en un pollino y con botas de campesino, lleva un sombrero de copa. Un grupo de ancianos, que ya lo conoce, bromea sobre su incipiente carrera, pero no tardará en revelarse como un hábil litigante y, sobre todo, un eficaz mediador, capaz de llegar a acuerdos extrajudiciales mediante el humor, los argumentos consistentes y, si hace falta, una persuasión poco ortodoxa. Ford escoge el tono de comedia para narrar sus andanzas, jugando con el físico de Fonda. Sus largas piernas se estiran sobre una mesa, se encogen para sentarse en el suelo o se mueven torpemente durante un baile de salón. Su rostro amable y guasón se ensombrece a ratos, insinuando que en su interior se desencadenan tormentas, con emociones incontrolables. Durante el desfile del Día de la Independencia, conoce a su futura esposa, Mary Todd (Marjorie Weaver), que acompaña al pomposo Stephen A. Douglas (Milburn Stone), contrincante político de Lincoln. Ford no muestra ningún indicio o premonición de los fuertes desequilibrios psíquicos que sufriría Mary Todd tras perder a dos de sus cuatro hijos. Su inestabilidad se agravaría con el asesinato de su marido, llegando a ser ingresada en una clínica psiquiátrica durante tres meses por su hijo mayor, alarmado por su conducta excéntrica y autodestructiva. Ford pasa por alto estas cuestiones. Prefiere recrear a una joven sonriente, que observa con amor y devoción al joven abogado. Lincoln está enamorado, pero cuando salen juntos al balcón de una mansión en la que se celebra un baile de sociedad, se queda hipnotizado por un lago que evoca el río de las primeras escenas. De nuevo, la mujer a la que ama se retira discretamente del plano, pero esta vez se sienta a sus espaldas, observándolo con asombro. La cámara recorta la figura de Lincoln desde un plano contrapicado que destaca su misión histórica y su carácter soñador.

Durante los festejos del Día de la Independencia, actúa como juez en un concurso de tartas, se alza como ganador en una competición de cortar troncos y hace trampas en el juego de la soga entre dos equipos, atando la cuerda a un carro arrastrado por una mula. Es honesto, pero explota el ingenio y la picaresca. Su talento para influir en las multitudes se revelará al frenar un linchamiento. La familia que intercambió los Comentarios de Blackstone por algo de franela se ha acercado a las fiestas de Springfield. Abigail Clay (Alice Brady) se ha quedado viuda y sus hijos ya son hombres. Matt (Richard Cromwell) se ha casado con Sarah (Arleen Whelan) y tiene un bebé. Adam (Eddie Quillan) está prometido con Carrie Sue (Judith Dickens). John Palmer Cass (Ward Bond) y Scrub White (Fred Kohler Jr.), dos matones que trabajan como ayudantes del sheriff, molestan a Sarah y Carrie Sue hasta provocar una violenta pelea. Matt y Adam son acusados de matar a puñaladas a Scrub White. Tras ser detenidos, la multitud intenta asaltar la cárcel local para lincharlos, pero Lincoln evita la tragedia. Primero, utilizando su descomunal fuerza; después, con su elocuencia, salpicada de ocurrencias e inspiradas reflexiones: «Uno llega a perder la cabeza en momentos así. Juntos hacemos cosas que nos avergonzaría hacer a solas. Por ejemplo, allí tenemos a Jeremiah Carter. Os aseguro que en todo Springfield no hay un hombre más honrado y temeroso de Dios que él. Y no me sorprendería que, cuando llegase a su casa, cogiera cierto libro y lo leyera. Tal vez lo abra por donde se dicen estas palabras: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos hallarán misericordia”». Lincoln se encarga de la defensa de los acusados. En una escena tan emotiva como el paseo con Ann Rutledge, visita su humilde granja de madera y con el suelo de tierra. Abigail le recuerda a su madre, Sarah a Ann, y Carrie Sue a su hermana, las tres fallecidas. En un ambiente marcado por la pena y el miedo, Lincoln encarna la figura paterna, dispuesta a proporcionar protección y cobijo. Durante el juicio, interrumpe al fiscal (John Felder) cuando éste ofrece a Abigail revelar cuál de sus hijos mató a Scrub, salvando de la horca al otro. La madre se niega entre sollozos, mientras el fiscal le advierte que puede ser detenida por encubrimiento. «Basta ya», exclama Lincoln, con una autoridad aplastante que deja enmudecida a la sala. «No sé mucho de leyes, pero sé lo que está bien y lo que está mal. Y sé que lo que usted pregunta está mal». Dirigiéndose al juez Herbert Bell (Spencer Charters), le recuerda que sólo es una sencilla mujer del campo: «Yo he visto a Abigail Clay tan sólo tres veces en mi vida, caballeros, y sin embargo sé todo lo que hay que saber sobre ella. La conozco bien porque he visto a cientos de mujeres iguales, trabajando en los campos, en las cocinas, cuidando sin desmayo de algún hijo enfermo. Mujeres que hablan poco y hacen mucho. Que no piden nada y lo dan todo».

La argumentación de Lincoln sigue la línea de los Comentarios de Blackstone. Todo se reduce a saber lo que está bien y lo que está mal, defendiendo lo justo en toda ocasión. Su elogio de Abigail Clay resume la esencia del cine de John Ford: un universo aparentemente masculino, pero con valores femeninos, como el hogar, la familia, la comunidad, los afectos, la tradición. Se trata de una visión de la mujer de otra época, que hoy podría ser despachada como machismo, pero que exalta el papel de la condición femenina como fuente de cohesión social. La noche anterior al veredicto, Lincoln concibe una audaz estrategia que exculpará a sus clientes y revelará la identidad del verdadero asesino. Se prepara con las piernas en alto, tocando un birimbao, con la mirada aparentemente perdida en el techo. El juez lo visita y le sugiere que acepte un trato, pero Lincoln se niega, alegando que «no es de los que abandonan a los caballos en mitad de la corriente». El arma secreta de Lincoln es el almanaque del granjero, que desmonta el testimonio incriminatorio de John Palmer Cass, según el cual había luna llena y vio claramente lo que sucedió. Sin embargo, esa noche la luna se hallaba en su primer cuarto y se ocultó hacia las diez, cuarenta minutos antes del crimen. Ambos hermanos se declararon culpables para salvarse entre sí y su madre creyó su versión porque vio a Matt con el arma en la mano. Lincoln no es un simple orador, con ocurrencias hilarantes, sino un hombre sagaz, íntegro y luchador.

A la salida del juzgado, Mary Todd felicita a Lincoln por su brillante victoria y Stephen A. Douglas le dice con sincera admiración que jamás volverá a menospreciarlo como rival. La escena transcurre en un pasillo. De repente, su amigo Efe Turner (Eddie Collins) exclama: «Deprisa, Abe. La gente te espera». Se abre una puerta y una poderosa luz blanca inunda el pasillo. Un plano americano o plano de tres cuartos enmarca a un Lincoln que avanza despacio, quitándose el sombrero de copa mientras la multitud lo aclama. El final subraya la dimensión mítica del joven abogado de Springfield. Tras despedirse de la familia que ha defendido, Efe Turner, que lo acompaña, le pregunta si va a volver a Springfield: «No, creo que voy a seguir un trecho más –contesta Lincoln−. Hasta la cumbre de aquel cerro». Mientras camina, se desata una tormenta, se escuchan truenos y el viento sacude su levita. Se detiene un instante, pero continúa, con gesto de firmeza. Empieza a llover y el paisaje se funde con la famosa estatua de Daniel Chester French dentro del Monumento a Lincoln. El semblante en piedra revela la gravedad de su misión histórica.

Ford se limita a fabular sobre su juventud, humanizando a una figura de una gran carga mítica. Dicen que Henry Fonda no quería interpretar el papel, pero Ford lo convenció con su habitual rudeza: «¿Qué coño significa toda esa mierda de que no quieres hacer el papel? Crees que vas a interpretar al gran emancipador, ¿verdad? ¡Se trata sólo de un jodido abogado de Springfield, maldita sea!» En su monumental biografía sobre John Ford (Tras la pista de John Ford, trad. de Josep Escarré, Madrid, T&B Editores, 2001), Joseph McBride escribe: «Bogdanovich señaló que cuando Ford, ya de mayor, se refirió a Abraham Lincoln, lo hacía en “un tono extraordinariamente íntimo (y con el mismo cariño con el que se refería a John Wayne como “ese patán”), que de alguna forma no se trataba de un cineasta hablando de un gran presidente, sino de un hombre refiriéndose a un amigo». Esa cercanía se refleja en la película, que subraya la talla del mito, pero sin grandilocuencia. «El retrato de Lincoln que emerge –continúa McBride- está cuidadosa y sutilmente construido a partir de una serie de metáforas sobre lo esencial de su papel en la historia de América como el presidente que libró la Guerra Civil para preservar la Unión y, además, abolió la esclavitud». El talante conciliador de Lincoln se refleja en su forma de interpretar con el birimbao «Dixie», la popular canción que casi se convertiría en el himno sudista, mientras se acerca a la granja de los Clay a lomos de un asno. Se dice que Young Mr. Lincoln era la película favorita de Ford, la que consideraba su mejor trabajo. Sin embargo, no se le ha prestado mucha atención. Ford se mofaba de los elogios. En una entrevista, comentó displicente: «Ha dicho usted que alguien me ha definido como el gran poeta de la epopeya del Oeste, y yo no sé qué es eso. Yo diría que es una gilipollez». Es difícil estar de acuerdo con el malhumorado director irlandés, particularmente después de contemplar su retrato del joven Lincoln, trufado de épica y lirismo.



El Príncipe - Nicolás Maquiavelo (1532)

El Príncipe (en italiano y originalmente: Il principe) es un tratado de teoría política escrito por Nicolás Maquiavelo en 1513, mientras este se encontraba encarcelado en San Casciano por la acusación de haber conspirado en contra de los Médici. El libro fue publicado en 1531 y dedicado a Lorenzo II de Médici, duque de Urbino, en respuesta a dicha acusación, a modo de regalo. Tiene ciertas inspiraciones en César Borgia. Se trata de la obra de mayor renombre de este autor, aquella por la cual se acuñaron el sustantivo maquiavelismo y el adjetivo maquiavélico y cuya influencia sigue vigente hasta la época actual.

Su objetivo es mostrar cómo los príncipes deben gobernar sus Estados, según las distintas circunstancias, para poder conservarlos exitosamente en su poder, lo cual es constantemente demostrado mediante múltiples referencias a gobernantes históricos y a sus acciones. Presenta como característica sobresaliente el método de dejar de lado sistemáticamente, con respecto a las estrategias políticas, las cuestiones relativas a la moral y a la religión. Solo interesa conservar el poder (de hecho, para Maquiavelo así obran incluso papas como Alejandro VI, lo que constituye la clave de su éxito.) La conservación del Estado obliga a obrar cuando es necesario «contra la fe, contra la caridad, contra la humanidad y contra la religión.» Y ello requiere a nivel teórico -en oposición a toda la tradición de la filosofía política desde Platón en adelante- dejar de idealizar gobiernos y ciudades utópicas e inexistentes para inclinarse en cambio por los hombres reales y los pueblos reales, examinar sus comportamientos efectivos y aceptar que el ejercicio real de la política contradice con frecuencia la moral y no puede guiarse por ella.

Crimen y Castigo (Fiodor Dostoievski)

Crimen y castigo (1866), considerada por la crítica como la primera obra maestra de Dostoievski, es un profundo análisis psicológico de su protagonista, el joven estudiante Raskolnikov, cuya firme creencia en que los fines humanitarios justifican la maldad le conduce al asesinato de una usurera petersburgués. Pero, desde que comete el crimen, la culpabilidad será una pesadilla constante con la que el estudiante será incapaz de convivir. El estilo enfebrecido y compasivo de Dostoievski sigue con maestría única los recovecos de las contradictorias emociones del estudiante y refleja la lucha extrema que libra con su conciencia mientras deambula por las calles de San Petersburgo.
Dostoievski ha dejado como legado a la humanidad varias obras que se convirtieron en clásicos de la literatura, entre ellos «Crimen y castigo», una novela profundamente filosófica que nos sumerge en los pensamientos íntimos del protagonista, Raskolnikov.

El autor plantea una situación en que Raskolnikov un joven estudiante se ve obligado a dejar sus estudios por falta de dinero, de igual manera no puede pagar la renta del lugar donde vive; sumado a ello está la soledad en que vive debido a que su hermana y madre están lejos. El problema surge cuando la suma de sus desgracias empiezan a corroer su mente y planea un crimen que le permitirá librase de algunos de sus inconvenientes, un asesinato que puede librarle de las presiones, pero con lo que no contaba Raskolnikov es que su plan no sería perfecto; sobre todo cuando la consciencia comienza a hacer su trabajo.

Dostoievski entonces desarrolla el hilo psicológico que tendrá su novela de allí en adelante, exponiendo a su protagonista a martirios mentales que provienen de lo profundo de su consciencia, por lo que el lector se verá inmerso gran parte de la historia en la mente de Raskolnikov, en donde podrá ver la maestría con la que el autor expone la dualidad humana, el proverbial ángel y demonio a cada lado de la cabeza, esas voces de la mente humana (que no es lo mismo que las voces escuchadas por personas con esquizofrenia) que establecen el sentido moral y dan el actuar del individuo.

El lector también se encontrará con personajes tangibles que estarán alrededor de Raskolnikov, que se ven muy humanos, casi como si en realidad existieran; en especial el protagonista con el cual se sufrirá sus padecimientos psicológicos, sus alegrías y especialmente el sentido de culpa que insta la consciencia de la persona que sabe que ha hecho mal. 

Dostoievski ha sabido dejar al mundo una historia con profundidad filosófica y psicológica que hará que el lector se identifique con el protagonista, que sufra con él y que tal vez comprenda sus acciones, pues es un reflejo de lo que es el ser humano, no porque cada hombre cometa asesinatos, sino porque cada persona se ve enfrentada a su consciencia y sus demonios cada día, cada hora, cada instante.

Asesinato en el Orient Express (Película)

Año 1935. El Orient Express, un legendario tren que atraviesa Europa, se ve obligado a parar su recorrido a causa de una tormenta de nieve. En él viajan Edward Ratchett (Johnny Depp) un letal hombre de negocios al que le acompañan su ayudante Hector MacQueen (Josh Gad) y su mayordomo (Derek Jacobi), la misteriosa Condesa Andrenyi (Lucy Boynton) que consume 'ciertas sustancias', la Princesa rusa Dragomiroff (Judi Dench) que viaja con su perspicaz criada Hildegarde Schmidt (Olivia Colman), el profesor austriaco furtivo Gerhard Hardman (Willem Dafoe), la misionera Pilar Estravados (Penélope Cruz), Biniamino Marquez (Manuel Garcia-Rulfo), un inmigrante cubano que dirige varias franquicias automovilísticas, el Doctor Arbuthnot (Leslie Odom Jr.), el Conde Andrenyi (Sergei Polunin), la parlanchina y entrometida Caroline Hubbard (Michelle Pfeiffer), Mary Debenham (Daisy Ridley), una joven independiente y de mente abierta, y Pierre Michel (Marwan Kenzari), uno de los trabajadores del tren. 

Durante una accidentada noche del viaje, se produce un misterioso asesinato. El detective Hércules Poirot (Kenneth Branagh) será el encargado de resolver este oscuro homicidio que ha tenido lugar en uno de los vagones del tren. Estudiará a todos los pasajeros para determinar qué ha sucedido y, así, comenzará una carrera a contrarreloj en la que Poirot deberá descifrar el rompecabezas antes de que el asesino ataque de nuevo. Pero lo importante no será simplemente quién y cómo cometió el crimen, lo crucial será por qué lo hizo. 

Remake del filme clásico Asesinato en el Orient Express (1974) dirigido por Sidney Lumet, nuevamente basado en la novela de misterio del mismo nombre escrita por Agatha Christie. Kenneth Branagh (Jack Ryan: Operación Sombra, La huella) dirige y protagoniza esta nueva versión que cuenta con guión de Michael Green (Blade Runner 2049, Logan). Su reparto está compuesto por los actores Daisy Ridley (Star Wars: Episodio VII - El despertar de la Fuerza), Josh Gad (Pixels), Michelle Pfeiffer (Lo que la verdad esconde), Judi Dench (El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares), Derek Jacobi (Mi semana con Marilyn), Penélope Cruz (La reina de España), Willem Dafoe (La gran muralla), Tom Bateman (Jekyll & Hyde) y Johnny Depp (Piratas del Caribe: La venganza de Salazar).

Tesis Sobre un Homicidio (Diego Paszkowski)

Roberto Bermúdez es un prestigioso abogado de 55 años que se dedica a la enseñanza universitaria, está a punto de comenzar un año más su prestigioso seminario de postgrado sobre Derecho Penal.

Aunque separado desde hace años, su contestador sigue informando de que llamaron a casa de Mónica y Roberto.

Entre los 15 alumnos del seminario se encuentra Gonzalo, hijo de Felipe Ruiz, un juez y antiguo amigo suyo, ahora diplomático en España, el cual le hace llegar a través de su hijo un abrecartas con la forma de la espada de la justicia como regalo.

Presenta en esos días también un libro "La estructura de la justicia", viendo en el acto de nuevo a Gonzalo, que le explica que a su modo de entender los jueces no hacen justicia, sino que se limitan a hacer cumplir la ley y esta solo trata de proteger a los poderosos.

Tras la presentación de su libro Roberto se acuesta con una de sus antiguas alumnas.

Una noche, durante una de las clases del seminario oyen las sirenas de la policía, descubriendo que se ha producido en el estacionamiento que hay junto a la Facultad de Derecho, y justo frente a las ventanas donde tiene lugar el seminario, un crimen.

Bajan todos a observar lo ocurrido, pudiendo Roberto gracias a su amistad con el subcomisario examinar de cerca el escenario del crimen, comprobando que la víctima es Valeria Di Natale, y que fue violada y golpeada, apareciendo muy cerca de su cuerpo una nota que dice "muerte a las mujeres como ella".

Interesado por el caso acude al día siguiente a la comisaría donde coincide con Laura, hermana de la asesinada, a la que trata de consolar.

Le informan de que no pueden averiguar la hora de la muerte de la muchacha debido a que inyectaron formol, y de que murió asfixiada, observando al ver el cadáver que, pese a que cuando la encontraron llevaba un colgante con una mariposa, no tiene marca alguna de la cadena, llegando a la conclusión de que se la debieron poner después de muerta, y aprovecha un descuido del forense para llevarse la medalla.

Y el hecho de que Gonzalo le hablara durante la presentación de su libro precisamente de una mariposa como ejemplo de la hipocresía de la justicia, así como el hecho de que el asesinato ocurriera frente a su clase le lleva a concluir que es Gonzalo el autor.

Acude también a ver a Alfredo, el juez instructor, que es, además el nuevo marido de Mónica, su ex mujer, el cual piensa que Valeria fue elegida al azar por el asesino.

Convencido de la culpabilidad de Gonzalo lo sigue hasta un museo, donde, al ser sorprendido por su alumno, este lo lleva ante el cuadro de "La Crucifixión" de Picasso, para él es el más importante del autor, pues en él además de Cristo aparecen Mitra, y un toro, todos víctimas inocentes inmoladas para beneficio de la humanidad.

Como Nace el Derecho (Carnelutti)

Carnelutti fue uno de los abogados italianos más destacados. Nació en Udine en 1879 y murió en Milán en 1965. Enseñó en la Universidad Bocconi de Milán; en la Universidad de Catania; en la Universidad de Milán y Roma. En 1924 fundó y dirigió la Revista de Derecho Procesal Civil.
El texto que presentamos esta dividido en 10 apartados: I.  Derecho y economía; II. Derecho y moral; III. El delito; IV. La propiedad; V. El contrato; VI. La ley; VII. El juicio; VIII. El Estado; IX. La comunidad internacional; X. La jurisprudencia.
Se referirá- quizá de manera irregular- algunas notas más destacadas de esta obra. En orden a los apartados arriba aludidos.
Una pregunta central que plantea Carnelutti es “¿Y los juristas? Diríase que son obreros del derecho”. Tal interrogante planteada por el autor lo lleva a la reflexión siguiente:
(…) las leyes se hacen en los parlamentos, y hoy los parlamentos, más todavía con el sufragio universal, no se componen únicamente de juristas. Verdad es que los proyectos sobre los cuales discute y delibera el parlamento, los preparan casi siempre juristas; pero a menudo esos proyectos se modifican; y de todos modos, los no juristas, aun cuando no forman por sí solos las leyes, ciertamente cooperan a su formación. (p.1, 2)
La disertación referida, es muy ad hoc al tema central de nuestro número, pues nos recuerda: “Las leyes, pues, están hechas, si no precisamente solo, por lo menos también por hombres que no han aprendido a hacerlas”.
Más adelante en el apartado derecho y economía, sostiene que “El hecho económico es aquel en virtud del cual alguien, cuando ha tomado algo que le sirve para satisfacer una necesidad, quiere retenerlo para sí: el esfuerzo para tomarlo se prolonga en el esfuerzo para conservarlo.” Reflexión fundamental para entender nuestros tiempos.
En el apartado derecho y moral plantea:
La sanción introduce la fuerza en la noción del derecho, porque naturalmente, en cuanto no se obedezca al precepto, necesita de la fuerza para ser puesta en acto. Este elemento de la fuerza constituye la verdadera diferencia entre el derecho y la moral, y de ahí la naturalidad del derecho en comparación con la sobrenaturalidad de la moral. Por eso el derecho nace bajo el signo de la contradicción: se sirve de la guerra para combatir a la guerra (…)
En lo que corresponde al título el delito, el italiano expone una pregunta fundamental para entender de forma primaria al derecho penal, ahí reflexiona a partir de una pregunta: “¿Qué es, pues, la pena? La palabra misma dice que es un dolor. La pena tiene, por tanto, una función aflictiva: hace sufrir. ¿Y por qué hace sufrir? Evidentemente, porque la amenaza del sufrimiento, en lo cual consiste la sanción penal, sirve para retraer de cometer el delito, constituyendo un estímulo contra la tentación”. (p.29)
En el apartado de propiedad, se ve reflejada la influencia religiosa del autor; en el contrato sostiene que está “lógicamente vinculado con la guerra: el dominio es prius de ella, y el contrato es posterius”. Sobre La Ley parece demostrarnos que no ha cambiado nada: " El ordenamiento jurídico, cuyo mayor mérito debiera ser la simplicidad, ha venido a ser por desgracia un complicadísimo laberinto en el cual, a menudo, ni aquellos que debieran ser los guías, consiguen orientarse”.
Con relación al Juicio, contribuye: “Históricamente el juicio es anterior a la ley: el jefe se afirma como juez antes que como creador de leyes; la formación primigenia de las leyes es la costumbre y esta supone una secuela de juicios”.
En el apartado El Estado destaca: “(…) error es el de creer que el derecho nace del Estado, como si del cuerpo naciese la vida. El Estado, esto es, la estabilidad de la sociedad, es un producto, y hasta el producto del derecho”.
En La comunidad Internacional quizá haya que profundizar, pero advierte ciertamente desde sus tiempos:
El derecho y el Estado supernacional no han nacido todavía porque, por una parte, la guerra entre los Estados nacionales no ha venido a ser todavía un delito; y los tratados concluidos por ellos no han adquirido todavía la verdadera y propia eficacia del contrato.
Finalmente en Jurisprudencia advierte:
La justicia es la condición de la paz. La paz, dijimos al principio, no es la tregua; la tregua es efímera, la paz es duradera. La justicia es conformidad con el orden del universo. El derecho es justo cuando sirve realmente para poner orden en la sociedad. Sin la bondad, la ciencia del derecho podrá sin duda hacer que crezca el árbol del derecho; pero ese árbol no dará los frutos de que los hombres tienen necesidad.
Sugerimos al lector se acerque a la obra de Carnelutti, que sin duda dará elementos teóricos para comprender algunas realidades del derecho y su influencia en el comportamiento social.


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